El Síndrome de las Hadas

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El Síndrome de las Hadas

El Síndrome de las Hadas no es cuento, la psicología ha creado nombres tales ,como licantropía clínica, complejo de Peter Pan, complejo de Edipo, de Ulises, de Narciso, de Aquiles, Electra, … Y si ha acuñado la expresión “vampiro emocional”, e incluso el “síndrome de Rapunzel”, ¿por qué no habrían de tener un espacio en ese mismo contexto las hadas?

La función que las hadas tenían según la mitología es amplia: ayudaban a los campesinos en sus tareas, velaban por sus cosechas, les otorgaban buena suerte… Pero lo más interesante, y que enlaza con el tema que trato aquí, es que tenían poderes psíquicos, ya que se les atribuía la facultad de alegrar a los seres humanos. Aunque reconozco que el término está improvisado con cierta alegría, el hecho es que responde con bastante acierto a una tipología de personas y de relaciones, de quienes te gustará saber.

Aunque en la mitología romana y la griega, las hadas eran llamados “hados”, se simbolizaban generalmente a través de la forma de mujer con alas de mariposa. En cualquier caso, el perfil es aplicable tanto a hombres como a mujeres. Las hadas o hados, (o para ahorrarnos el formalismo, “hadεs”), son esas personas con las que misteriosamente te alegras sin tener un motivo concreto, con quien es más fácil sonreír sinceramente, son quienes podrían hacerte comprender algo que no entiendes, o sacarte de la indecisión pronunciando esa frase con la que las cosas cobran un sentido distinto.

Pueden darte un pequeño impulso si te encuentras abatido, esbozar la sonrisa justa, o dirigirte esa mirada con la que celadamente, accionan el motor de tu optimismo. Con unos minutos de su presencia, pueden hacer que recuperes fuerzas, y que sientas una renovada energía en tu organismo. Son del tipo de personas que cuando llegan, no te inspiran ser diferente de cómo eres, sino que por el contrario potencian tu autenticidad; y sabes que es así, porque podrás estar con ellas en silencio, sin sentirte incómodo.

Un “hadε” es en definitiva, ese alguien que sin proponérselo, nos aporta serenidad, seguridad, y una difusa sensación de bienestar. Aunque tiene elementos comunes con el amor y la amistad, en realidad es otra cosa bien distinta: se trata más de una chispa imprecisa e inesperada, una unión que puede ser momentánea o perdurable, entre dos seres que conectan sin necesidad de que exista un conocimiento previo. De ahí, la naturaleza “mágica” de la interacción. Por supuesto, “la magia”, puede producirse de manera bidireccional, y posteriormente dar lugar a otra cosa, como también amor, o amistad.

En todos los casos, esa conexión se caracteriza por ser muy positiva, y en ella se da un lenguaje corporal y gestual que despierta un afecto sincero. Se experimenta una sensación de proximidad sin razón aparente, una “química”, que dispara emociones positivas y ciertos procesos internos que hacen que nos sintamos relajados y confiados. Esta confianza inmediata, o “feelling”, se relaciona con los sentimientos de complicidad, compañerismo y entendimiento; los cuales es sabido que refuerzan extraordinariamente el sistema inmunitario, y que en circunstancias de enfermedad son potencialmente curativos, ya que:

Producen un aumento en la producción de endorfinas
Reducen los niveles de estrés, a través de la reducción de cortisol
Fortalecen el sentimiento de seguridad personal, valía y autoestima.

Hunter Doherty, “Patch” Adams, conocido como “el doctor risoterapia”, es un médico estadounidense que ha trabajado mucho en el campo de la salud, relacionándola con la manifestación de afecto. A lo largo de su carrera médica, ha llevado por el mundo el mensaje de la necesidad de humor, cariño y amabilidad entre las personas, para la recuperación de la enfermedad. Su vida inspiró con toda razón una película, que ha inspirado a su vez a muchos médicos y hospitales.

Seguramente leyendo este post hayas recordado a esos seres especiales que se cruzan por tu vida. O quizá hayas caído en que tú mismo seas visto por muchas personas de ese modo.

En todo caso, si después de esto, no sabes de lo que te hablo, quizá sea porque andas por ahí un poco distraído. Por eso es importante poner atención a tu alrededor, mirar más a los ojos de las personas, hablar con ellas, escucharlas, preferir su conversación a viva voz que la del whatsapp; estar abiertos al mundo, a las relaciones nuevas, y a las experiencias que éstas traen consigo.

Porque los “hadεs” no están misteriosamente escondidos, ni ausentes, sino que, tal como describe la mitología, es preciso desarrollar una visión atenta para poder disfrutar de su magia. Merece la pena saber reconocer a esta personas, y aún más encontrarlas en un día cualquiera, porque sean criaturas mágicas o no, sumarán a tu vida una buena dosis de salud y de optimismo.

Rozalén lo sabía y por eso les compuso esta simpática canción:

El Síndrome de las Hadas
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